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Colombia podría enfrentar una creciente dependencia de lasimportaciones de energíadurante las próximas dos décadas si no logra incorporar nuevas reservas y reactivar la exploración y producción de petróleo y gas.
De acuerdo con un estudio elaborado por el Centro Regional de Estudios de Energía (CREE) y RGL Consultor EU,las importaciones podrían llegar a cubrir cerca del 65% de la demanda de gas en 2035 y alrededor del 98% en 2045 en un escenario de pérdida de autosuficiencia.
El escenario cobra relevancia en momentos en que la producción nacional viene disminuyendo. Entre 2015 y enero-julio de 2026,la extracción de petróleo pasó de 1.006.000 a 731.000 barriles diarios, una reducción de 27,3%.
En gas, la producción cayó de 1.030 a 702 millones de pies cúbicos diarios (MPCD), equivalente a una disminución de 31,8%.
El diagnóstico fue presentado por el Comité Intergremial de Petróleo y Gas, integrado por Acggp, Aciem, Acipet, ACP, Campetrol y Naturgas, a partir del estudio Futuro de los hidrocarburos en Colombia: una mirada cuantitativa.
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Según el modelo, el gas natural es el frente en el que Colombia enfrentaría primero una pérdida significativa de autosuficiencia.
Las reservas probadas de gas tienen actualmente un horizonte de 5,9 años, mientras que las de petróleo alcanzan 7,4 años, de acuerdo con las cifras incluidas en el estudio.
En el escenario denominado "Pérdida de autosuficiencia", la participación del gas importado crecería hasta representar aproximadamente 65% de la demanda en 2035 y 98 % en 2045.
El documento advierte que las importaciones continuarán siendo necesarias para complementar el abastecimiento, pero una dependencia estructural expondría al país a factores como los precios internacionales, los costos logísticos y la volatilidad de los mercados.
El gas tiene además un peso importante en sectores estratégicos. Según el estudio, representa 34% del consumo energético de la industria, 29% del residencial, 36% del comercial y público y 27% del sector minero.
El riesgo no se limita al gas. El modelo plantea que, bajo el escenario de pérdida de autosuficiencia, Colombia podría llegar a importar 98% de la demanda de petróleo en 2045.
La diferencia entre escenarios es considerable. Para 2040, la brecha de producción podría alcanzar 915.000 barriles diarios de petróleo y 2.834 MPCD de gas.
Para 2038, por ejemplo,el estudio calcula una producción petrolera de aproximadamente 200.000 barriles diarios en el escenario de menor producción, frente a 1,125 millones de barriles diarios en el de mayor oferta. En gas, la diferencia sería de 250 MPCD frente a 3.200 MPCD.
El estudio plantea que las decisiones de los próximos años serán determinantes porque los proyectos que deberán sostener la oferta energética de la década de 2030 requieren comenzar su desarrollo con anticipación.
Según el análisis, existe una ventana crítica entre 2029 y 2032, periodo en el que las reservas probadas actuales comenzarían a volverse marginales hacia 2035.
Esto implica que nuevos descubrimientos, recursos contingentes, recursos prospectivos y proyectos costa afuera tendrían que convertirse oportunamente en reservas y producción.
El panorama de la actividad exploratoria también muestra una reducción importante: los pozos exploratorios pasaron de 131 en 2014 a 45 en 2025, mientras que la sísmica 2D adquirida cayó de 32.200 a 700 kilómetros entre 2015 y 2025.
Además, el número de equipos de perforación activos pasó de 60 en noviembre de 2022 a 33 en julio de 2026, una reducción de 45%.
El debate energético también tiene una dimensión fiscal. El estudio calcula que el aporte de los hidrocarburos entre 2025 y 2050, sumando regalías, impuesto de renta y dividendos de Ecopetrol, podría alcanzar hasta $695 billones en valor presente en el escenario de mayor oferta.
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Los cuatro escenarios analizados muestran diferencias significativas en el aporte fiscal del sector entre 2025 y 2050. En el escenario detransición lenta, el aporte alcanzaría los $695 billones, mientras que en el de coexistencia llegaría a $276 billones.
Por su parte, el escenario de pérdida de autosuficiencia proyecta un aporte de $207 billones, y el de transición rápida, de $162 billones.
De esta manera,la diferencia entre los escenarios extremos asciende a $533 billones, recursos que, según el estudio, reflejan la magnitud del impacto que las decisiones actuales sobre exploración y producción podrían tener sobre los ingresos futuros de la Nación y las regiones.
El Comité Intergremial sostiene que "esta diferencia evidencia el impacto que las decisiones actuales podrían tener sobre la capacidad futura del Estado para financiar inversión social y desarrollo regional".
Frank Pearl, presidente de la ACP, señaló que "desarrollar el potencial petrolero y gasífero permitiría fortalecer la seguridad energética y generar recursos para la inversión social".
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Frente a este escenario, los gremios plantean una agenda enfocada en recuperar la actividad exploratoria, desarrollar nueva oferta nacional y generar condiciones para atraer inversión.
Entre las medidas propuestas están la reactivación de la exploración y de nuevos contratos de exploración y producción (E&P), mejores señales de inversión y estabilidad fiscal, acelerar proyectos de gas natural y costa afuera, avanzar técnicamente en el desarrollo de yacimientos no convencionales y fortalecer la gestión territorial y la seguridad.
El estudio plantea además que la discusión no necesariamente debe ser presentada como una elección entre hidrocarburos y transición energética. Su escenario de "Coexistencia" contempla una industria de hidrocarburos dinámica, especialmente en gas y proyectos costa afuera, mientras avanzan las energías renovables, el almacenamiento, la electrificación y el hidrógeno.
La conclusión de los gremios es que Colombia todavía cuenta con recursos para fortalecer su seguridad energética, pero el desafío está en convertirlos en reservas, proyectos, producción e ingresos antes de que se reduzca aún más el margen de maniobra.
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