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Estas son las seis mujeres afro que están transformando Colombia

2026-08-30 02:49:30 - MUNDO

Gobernar en medio de una emergencia, convertir una finca en reserva natural, liderar la primera orquesta verde de Latinoamérica, fundar una empresa de moda para dar nuevas oportunidades de vida a quienes lo necesitan, transformar la política de equidad racial desde las altas esferas y conquistar escenarios musicales a nivel mundial.

Estos son algunos de los caminos que han trazado seis de las mujeres afrocolombianas cuyas historias comparten un hilo común: la determinación de construir desde lo que otros considerarían un punto de partida imposible.

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Sus trayectorias van desde el Chocó hasta Alemania, desde Urabá hasta Cambridge. Todas encontraron en sus familias, trabajo duro e identidad una razón para seguir. Colombia las tiene como referentes porque demuestran lo que es posible cuando el talento encuentra determinación.

Cuando el terremoto de magnitud 7,4 sacudió al Chocó el pasado 10 de agosto, la gobernadora del departamento, Nubia Carolina Córdoba Curi, no se quedó en su despacho. Salió a recorrer los territorios afectados, encabezó los censos de daños y mantuvo informada a la población en las zonas más golpeadas. Uno de los momentos que marcó la emergencia fue cuando confirmó que no quedaban personas bajo los escombros, después de que una familia incomunicada fuera ubicada con vida.

Córdoba es abogada de la Universidad Externado, especialista en Derecho Medioambiental y magíster en Planificación Territorial de la Universidad de Barcelona. Adelanta un doctorado en Política y Gobierno en la Universidad Católica de Córdoba, en Argentina. Su experiencia previa incluye trabajo en cooperación internacional, los ministerios de Ambiente y Cultura, la Unidad para las Víctimas y la Secretaría del Interior del Chocó.

En 2023 obtuvo más de 100.000 votos y se convirtió en la primera mujer elegida por voto popular para gobernar el departamento. Viene de una familia con arraigo político en el Chocó, pues su padre, Darío Córdoba Rincón, fue representante a la Cámara hasta su muerte en un accidente aéreo en 2003, y su madre, Elizabeth Curi, fue diputada durante cinco períodos.

Asumió el cargo con propuestas centradas en infraestructura y conectividad a través del Plan Chocó 2050. Su administración ha enfrentado desafíos de seguridad desde el inicio: en enero de 2025, la caravana en que viajaba fue atacada cerca de La Troje, en Quibdó. Ella y su madre resultaron ilesas. Ahora, frente a la emergencia sísmica, propone la creación de un banco de materiales con apoyo público y privado para agilizar la reconstrucción de viviendas.

Tenía siete años cuando fue desplazada de la finca familiar en Urabá, y quince cuando los paramilitares asesinaron a su padre porque se negó a colaborar con ellos. Veintitrés años después del crimen, Enilda Jiménez y sus hermanos volvieron a esa tierra. Y en lugar de deforestarla para criar ganado, decidieron restaurarla.

Hoy esas 487 hectáreas en el corredor Darién-Urabá son la Reserva Natural Surikí, fundada en 2021, que protege 131 especies de vertebrados, más de 20 en peligro de extinción, en una de las zonas más biodiversas del planeta. Allí convergen tres de las cinco ecorregiones de la Colombia continental.

"Fuimos capaces de vernos en ellos. Eso fue mágico, no queríamos hacerles lo mismo que nos habían hecho a nosotros", dice Jiménez sobre la decisión de proteger a los animales en lugar de desplazarlos.

Como psicóloga social, trabajó durante años con el Estado, Naciones Unidas, Acnur, el PNUD y el Consejo Noruego para Refugiados acompañando a víctimas del conflicto. Ese recorrido la llevó a encontrarse también con el asesino de su padre. Eligió perdonar. "Perdonar no tiene que ver con el otro, sino con cómo eliges vivir tu vida", reflexiona.

Surikí recibió el sello Destino de Paz del Ministerio de Comercio por su contribución a la construcción de paz. La reserva usa el turismo como herramienta para financiar planes de conservación y educar a jóvenes de la región en prácticas que reemplacen la caza y la tala.

Hija del maestro Senén Palacios, compositor de La subienda y figura clave en la construcción de la identidad musical colombiana alrededor de la cumbia y la música tropical, Susana Palacios David creció entre partituras y ritmos del Pacífico.

Nació en Medellín en 1985, estudió en el Instituto de Bellas Artes, hizo su pregrado en la Javeriana de Bogotá y pasó por el Banco de la República, la Cancillería y el Ministerio de Cultura antes de llegar a la Orquesta Sinfónica de Eafit, donde es la segunda persona en asumir su dirección administrativa.

Su objetivo en la orquesta es declararse verde, es decir, la primera orquesta con conciencia explícita de su huella ambiental en América Latina. "Es una orquesta que no se detiene. Investiga, arriesga, innova, cambia, forma a los músicos jóvenes que garantizarán su existencia", le dijo a EL COLOMBIANO.

Palacios también lleva al frente de la orquesta la discusión sobre el acceso a la educación musical en las regiones.

"Hay musicólogos que me decían que no debía enseñarle a leer partitura a los niños de la Escuela de Música de Tumaco. En realidad, necesitamos darles conocimiento que los nutre", comentó. Para ella, la partitura del país sigue en construcción y Colombia es tan rica en música como en diversidad.

En 2011, Cecilia Estela Murillo Palomeque, Chechy, llegó a Medellín desde Apartadó con una maleta, una muleta y ningún pasaje de regreso. Nunca pidió compasión por la agenesia de su pierna izquierda.

En lugar de eso, buscó un lugar donde sus manos pudieran crear lo que ya había diseñado en su mente.Comenzó en Moravia, en la Comuna 4, tomando clases en la cacharrería Bombay y perfeccionando apliques para ropa interior en noches de desvelo.

En 2015 fundó la Fundación Moda y Flores, que hoy forma a más de 2.400 personas al año: mujeres afro, personas con discapacidad y madres cabeza de hogar, que encuentran en el crochet y el macramé una herramienta de autonomía económica y salud mental.

El pasado mes de marzo, fue coronada Mujer Cafam 2026 como representante de Antioquia en la edición número 37 del galardón. El jurado, integrado por figuras como Juan Lozano y María Consuelo Araújo, reconoció una gestión que ha convertido las pasarelas en escenarios de inclusión real, donde los cuerpos diversos cuentan historias de poder.

"Yo nunca he llorado por lo que no tengo", comentó Chechy a EL COLOMBIANO. Al recibir el premio señaló que el galardón no es el final de su camino sino una plataforma para seguir demostrando que la discapacidad no es mendicidad.

A los 28 años, en mayo de 2007, Paula Moreno Zapata se convirtió en la ministra más joven y la primera mujer afrocolombiana en ocupar un cargo ministerial en Colombia, esto durante el segundo periodo presidencial de Álvaro Uribe Vélez.

Ingeniera industrial con MPhil en Estudios de Gestión de Cambridge y formación en el MIT y Yale, su trayectoria desborda el cargo que la hizo conocida.

Como fundadora y presidenta de Manos Visibles, una de las ONG más influyentes de América Latina en materia de equidad racial, ha contribuido a la transformación de más de 30.000 personas, principalmente afrocolombianas e indígenas, y ha fortalecido a más de 600 organizaciones.

Su trabajo ha generado alianzas en más de quince países con diáspora africana.Sus reconocimientos internacionales incluyen el premio Unita Blackwell Award, el MIPAD de las Naciones Unidas, el UK Black Excellence Award, la Orden de San Carlos de Colombia y la Orden del Águila Azteca de México. El Foro Económico Mundial la reconoció como emprendedora social pionera y recientemente fue nombrada Skoll Fellow.

Moreno también es escritora y productora cultural. Durante más de 15 años fue columnista en medios de comunicación y es autora de El Poder de lo Invisible (2018) y Soñar lo Imposible (2022). Su trabajo incluye documentales, películas y álbumes musicales.

Como creció en Buenaventura escuchando salsa, con un bisabuelo saxofonista y un abuelo ciego que tocaba la dulzaina, Betty Garcés Bedoya lleva la música en la sangre.

Estudió en el Conservatorio Antonio María Valencia de Cali bajo la dirección de Ivonne Giraldo, viajó a Alemania con el apoyo de amigos e instituciones, y en 2012 obtuvo con honores el Máster en Artes de la Escuela Superior de Música de Colonia, con especialización en Ópera y Lied.

Desde entonces se ha presentado en escenarios de Ecuador, Brasil, Chile, Alemania, Inglaterra, Austria, Bélgica, Portugal, Italia, Estados Unidos, China y Colombia. Su repertorio operático incluye roles en Las Bodas de Fígaro, La Boheme, Turandot, Carmen y Los cuentos de Hoffmann, entre otras.

La prensa internacional la considera una de las mejores cantantes líricas del mundo y la mejor de Colombia.Reside entre Nueva York y Alemania.

Su sueño es seguir llevando la ópera a escenarios remotos, donde la gente no tiene acceso a este género. El canto, dice, fue su catarsis desde joven, pues a través de la música procesó la muerte de su abuela, quien fue su mentora.