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¿Por qué debería importarnos que cierre una librería? La pregunta abre el primer diagnóstico del sector librero en Colombia, una encuesta realizada en el primer semestre de 2026 por la Biblioteca Nacional de Colombia, la Asociación Colombiana de Libreros Independientes, ACLI, y la consultora Lado B, con una base de 137 establecimientos que participaron de manera voluntaria.
Los datos no se extrapolan a todo el sector, pero ofrecen por primera vez un retrato sistemático de una industria que sostiene buena parte de la vida cultural urbana del país con una estructura financiera al límite.
Juliana Barrero, directora asociada de Lado B y una de las responsables del estudio, explicó en entrevista con El Colombiano que el hallazgo más crítico tiene que ver con el acceso al financiamiento. Solo el 20% de las librerías encuestadas accede a crédito en condiciones favorables.
El 80% restante opera con acceso limitado, desfavorable o directamente sin financiamiento externo. "Para leer la cifra al revés: el 80% tiene condiciones distintas a favorables", dice Barrero.
Las consecuencias son inmediatas: ante cualquier imprevisto, desde una gotera que arruina el inventario hasta un mes de ventas bajas, el dueño de la librería no tiene cómo refinanciarse rápidamente. Y si lo hace, paga las tasas más altas del mercado.
"No solo le pasa a las librerías, le pasa a la mayoría del sector cultural: tarjeta de crédito o crédito libre inversión, que es la tasa más alta", explica.
Esa presión financiera recae casi siempre sobre una sola persona. La mayoría de las librerías independientes en Colombia son negocios unipersonales cuyos propietarios trabajan desde las 9 o 10 de la mañana hasta las 8 de la noche, incluyendo fines de semana y, en muchos casos, hasta el domingo al mediodía.
Esa jornada extensa genera una presión salarial adicional que se suma a la fragilidad del modelo.
Uno de los hallazgos más llamativos que describe Barrero es el volumen de actividad cultural que generan estos establecimientos. El 70% de las librerías encuestadas organiza más de nueve eventos al año.
Una proporción significativa supera los 50, e incluso los 100 eventos anuales. Y son las más pequeñas las que más eventos hacen. "Una gran librería no hace la cantidad de eventos al año que hace una sola librería independiente", señala.
El problema es que esa oferta cultural es gratuita para los ciudadanos, pero no para las librerías. Organizar un evento implica tiempo de gestión, coordinación con autores y editoriales y, con frecuencia, la necesidad de contratar personal adicional.
"No hay una relación directa entre hacer más eventos y ser más rentables, sino todo lo contrario", dice Barrero. Y sin embargo, las librerías no pueden dejar de hacerlos: sin eventos, los lectores no visitan el espacio con frecuencia, y sin visitas frecuentes, no hay ventas.
Ese círculo define el rol actual de la librería independiente en las ciudades colombianas. Barrero lo describe con el concepto de "tercer lugar", los espacios que no son el hogar ni el trabajo, pero que funcionan como centros de referencia urbana.
"En Teusaquillo (Bogotá), por ejemplo, las librerías sí se han vuelto muy tercer lugar. De gente que tiene la reunión allá, pero además va y trabaja, pero además va y se encuentra, pero además va los fines de semana", dice.
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Después de la pandemia, ese rol se reforzó: con menos movilidad dentro de la ciudad y más arraigo al barrio, las librerías del vecindario se convirtieron en anclas de la vida local.
Ese valor social choca con la ausencia de políticas públicas que lo reconozcan. "¿Dónde está la política nacional? ¿Dónde está la política de ciudad? Inclusive la política de localidad", pregunta Barrero.
En economía de la cultura, este tipo de espacios se clasifican como bienes meritorios: su consumo mejora las condiciones sociales del entorno. La paradoja es que el mismo proceso de revitalización que generan puede producir gentrificación, que a su vez termina expulsando a las librerías cuando el suelo se encarece.
Conozca el estudio completo en este enlace habilitado por la Biblioteca Nacional.
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