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Cómo la CIA robó un satélite soviético en México

2026-08-25 13:45:30 - MUNDO

Durante la Guerra Fría, la Ciudad de México fue escenario de una operación de espionaje de película: la Agencia Central de Inteligencia (CIA) "secuestró" temporalmente el satélite soviético Lunik, exhibido en la capital mexicana.

Más de 60 años después, el documentalista Diego Morales y Michael Scott, hijo del agente de la CIA que encabezó la operación, reconstruyen en el podcast Distrito de espías la trama y las redes de vigilancia que vincularon a la agencia de inteligencia estadounidense con el gobierno mexicano.

Michael Scott creció creyendo que su padre, Winston Scott, era un diplomático tradicional hasta que descubrió que en realidad fue un espía: durante 13 años fue el jefe de estación de la CIA en México.

El documentalista Diego Morales y Michael Scott, hijo del agente de la CIA que encabezó la operación en México. Foto: Andro Aguilar

La revelación sobre la verdadera identidad de su padre comenzó cuando alguien le preguntó si sabía del "secuestro" temporal de un satélite que ocurrió durante una exposición en México. Michael lo desconocía, pero encontró pistas en retratos de su padre junto a astronautas de la NASA que le habían escrito mensajes de agradecimiento, a pesar de que públicamente Winston Scott no tenía ninguna relación con la agencia espacial.

"Eso me hizo pensar que quizá había algo de verdad en la historia", dice en entrevista con Animal Político. Ese hallazgo fue clave para convertir el archivo familiar en uno de los ejes de los siete episodios del podcast Distrito de espías, que reconstruye la historia a partir de entrevistas con especialistas, historiadores y la consulta de fuentes documentales.

Diego y Michael comenzaron a trabajar en una investigación "detectivesca" tras las huellas que Winston Scott dejó en México. El resultado es un podcast que además de desenterrar un episodio del espionaje por la carrera espacial entre Estados Unidos y la Unión Soviética, narra también cómo un hijo intenta unir distintas piezas para saber quién fue en realidad su padre.

En 1959, la Unión Soviética exhibió una réplica de su satélite Lunik en una exposición itinerante que, tras pasar por Nueva York, llegó a México. La CIA sospechaba que la cápsula albergaba componentes técnicos reales y prototipos con valor estratégico.

El agente Winston Scott recibió un cable con una solicitud precisa: obtener información sobre los detalles técnicos del satélite, por lo que diseñó un plan que involucró a estadounidenses y mexicanos.

Parte de la historia había sido revelada en los ochenta por Eduardo Díaz Silvetti. Aunque Diego y Michael advierten que el testimonio de Díaz Silvetti tiene exageraciones, tras leer sus memorias Michael confirmó que sí estuvo en su casa.

"Describe la entrada y que hay una baranda y la puerta… y escribe que había una muchacha que trabajaba que tenía una trenza muy larga; describe a mi mamá Paula y el estudio de Win, yo me recuerdo de esas cosas. Él estuvo en la casa, yo estoy seguro de eso. También tiene la descripción de que hizo cita con Win en la embajada y da detalles del sofá que era de cuero negro. Recuerdo ese sofá porque yo estuve ahí un montón de veces. Así es que parte de esa historia creo que es verdad. Los detalles quién sabe", relata Michael.

Foto: Especial

Diego Morales aclara que el podcast busca también desmitificar la historia del secuestro del satélite. "La gente obviamente quiere creer la versión más espectacular porque es muy divertida, pero también creo que es una historia que seguro se va a volver más conocida. Es valioso el esfuerzo de mínimo sentar un primer ejercicio de decir: 'mira, hasta acá, hasta donde nosotros entendemos, esto es cierto, esto no es cierto'", afirma el documentalista.

Winston Scott permaneció 13 años en México, un récord para un jefe de estación de la CIA, gracias, según su hijo, a su habilidad para relacionarse con los políticos mexicanos. Michael Scott atribuye esa facilidad a lo que en Estados Unidos se conoce como southern charm, un "encanto sureño" que, dice, heredó de su origen en Alabama.

"Hay algo divertido también en la cultura mexicana. El southern charm y el modo de comunicarse aquí entre mexicanos tienen relación. Y creo que había un entendimiento entre él y sus colaboradores mexicanos", agrega.

Diego Morales lo define como la "cultura del compadrazgo" tan arraigada en este país: "Win la supo entender justo por no ser como 'el gringo arrogante' que llega a exigir, sino como más esta onda mexicana de vamos a sentarnos, lo platicamos, te invito a mi casa, echamos un café, un tequila. Se volvió indispensable porque si lo cambiaban como jefe de estación de la CIA era probable que se perdiera la relación que él tenía con los presidentes".

La cercanía del agente de la CIA con presidentes como Adolfo López Mateos, Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría marginaba incluso a los propios embajadores estadounidenses en México. "No le gustaba a los embajadores. Llegaban aquí con su puesto tres años y no podían hacer cita con el presidente. ¿Y quién es este empleado de la embajada que tiene todas las comunicaciones?", apunta Michael.

A cambio de esta intimidad, la CIA aportó herramientas de vigilancia y espionaje que el gobierno de México usó, explica Diego Morales, para contener grupos opositores, indígenas, maestros y todo tipo de movimientos organizados.

Foto: Andro Aguilar

Diego y Michael enfatizan su interés de evitar replicar los discursos de propaganda de las agencias internacionales. Por ello, tras una entrevista en Londres, sumaron también la voz de un exintegrante de la KGB, la agencia de inteligencia y policía secreta de la Unión Soviética, contraparte de la CIA.

"El exagente de la KGB nos dijo: 'nosotros teníamos operaciones que fallaron, pero cuando íbamos a escribir la historia de esa operación, la convertimos en un suceso porque queríamos mantener la perspectiva de que nosotros teníamos éxito', y es muy posible que la [CIA] esté tratando de hacer lo mismo: crear éxitos en situaciones que no fueron éxitos".

El podcast Distrito de espías indaga también en la dualidad del espía: true self versus false self (el yo real frente al falso), como Winston Scott escribió en sus memorias, en poder de la CIA.

"Es un riesgo mantener a un agente en una operación donde las personas, además de ser ellas mismas, representan un personaje. Es una personalidad de dualidad. Viven en un mundo tan diferente del de una persona normal, porque hay un montón de influencias que están en la oscuridad", reflexiona Michael.

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 Distrito de espías conecta este pasado con la actualidad regional. Diego Morales recuerda que la historia tiende a repetirse. "Estados Unidos está en una etapa política en la que vuelve a intervenir abiertamente en América Latina. Hay una conexión con la actualidad".

Michael Scott enfatiza el valor de narrar esta historia desde México, con realizadores locales y la perspectiva latinoamericana, "hacerlo en el contexto de la historia mexicana, no de la historia americana. Si este podcast se hace en los Estados Unidos sería completamente diferente. En los Estados Unidos no se va a ver la relación con Latinoamérica del mismo modo que se ve de aquí".

Los siete capítulos del podcast Distrito de espías pueden escucharse en la plataforma Audible.

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Fuente: trib.al